Santiagueño loco de celos apuñaló a su ex novia hasta matarla y se ahorcó


Un nuevo femicidio conmociona a Santiago del Estero, donde en lo que van del año son catorce las santiagueñas asesinadas a manos de hombres. Esta vez el escenario de la tragedia fue la ciudad de Pinto, en el departamento Aguirre.

Liliana Mercedes Astudillo (41) es la nueva víctima. Fue hallada por su hermano Gustavo (50), minutos después de las 14.30 en el sector del lavadero de su casa —ubicada sobre avenida Libertador, del Bº Belgrano— tirada boca arriba con una herida en el pecho, en medio de un gran charco de sangre.

Gustavo, creyendo que estaba desmayada, la tomó de los brazos para sentarla y allí notó que su cuerpo tenía «puntazos» en varios lugares. Algunos provocados de frente y otros de costado. Desesperado, llamó a la policía.

Mientras tanto, un vecino les manifestó que su ex novio, Carlos Leguizamón, había sido visto cuando salía corriendo del lugar. De inmediato, la policía llegó hasta su casa situado en calles San Juan y Jujuy, del B° Eva Perón. Allí nadie los atendió, pero el aire acondicionado estaba prendido y las llaves, puestas en la puerta desde a dentro.

Por una ventana los uniformados observaron en una habitación la silueta de un hombre suspendido en el aire. Al entrar Leguizamón ya estaba muerto. Se había ahorcado utilizando un cable. Sus piernas estaban ensangrentadas. En una de sus manos tenía un corte y a pocos metros de su cuerpo había un cuchillo.
Aparentemente el arma homicida. Inmediatamente ambas casas se poblaron de autoridades policiales y judiciales. Las Dras. María Emilia Ganem Florencia Garzón fueron las encargadas de supervisar las pericias realizadas por los expertos de Criminalística y médicos forenses.

 

Si bien la autopsia al cuerpo de Liliana se llevará a cabo este domingo, el forense indicó que tenía al menos siete heridas punzopenetrantes en su cuerpo.
Sobre el cadáver del asesino se realizaron hisopados en los rastros de sangre que tenía, que se presume serían de la víctima. hacia la noche del sábado, las fiscales continuaban en las viviendas realizando los trabajos de rigor para determinar cómo fue que sucedió el femicidio seguido de suicidio.

Si bien hasta el momento se desconoce qué sucedió antes de que el femicida asesinara a Liliana a cuchillazos —la información que extraigan de los teléfonos celulares podría ser clave— fuentes cercanas a la investigación manifestaron que el vínculo entre ellos databa de casi un año.

Leguizamón era empleado de campo y cuidaba una estancia. Tenía dos hijos, que no vivían con él. Los sábados por la mañana solía regresar a Pinto. En tanto que Liliana tenía un comercio colindante a su casa donde vendía comestibles y cosas para la casa.

Según se supo, Liliana había decidido hace unas semanas dar por finalizado el vínculo con Leguizamón, quien según los investigadores no aceptaba tal decisión, por lo que aparentemente la hostigaba desde entonces.

Las mismas fuentes sostienen que el femicida había llegado ayer por la mañana al barrio Eva Perón, tras finalizar su jornada laboral. Cerca de las 12.30 fue visto salir de su vivienda, aparentemente dirigiéndose hasta la vivienda de Liiliana.

Los investigadores sostienen que Leguizamón habría estado observando la casa de su ex pareja y que éste, además, ya tenía planeado el crimen, ya que salió de su casa cargando el cuchillo con el que más tarde la asesinó.

Lo que se trata de establecer es si permaneció oculto hasta que la mujer cerró su negocio (pasadas las trece) y si la tomó por sorpresa en la puerta de su casa o ya la estaba esperando en el interior. No había daños en las cerraduras de la casa de Liliana, según trascendió.

Por las heridas que la joven mujer tenía, sospechan los sabuesos que mantuvieron una discusión. Luego la agredió de frente y sighuó lesionándola cuando ella intentó huir.

Con el afán de buscar cómo sucedieron los hechos anteriores al asesinato, allegados a Liliana sostienen que ella había salido con sus amigas a cenar la noche anterior.

Según se supo, Liliana tenía una metódica rutina diaria: su casa y su trabajo. La noche del viernes había accedido a una invitación que le habían realizado sus amigas y salió a comer algo con ellas.

Si bien las amigas, que hasta el momento no testificaron ante la Justicia, no habrían manifestado haberse topado con el asesino durante esa noche, éste se habría enterado de que la víctima había salido.

Al parecer Leguizamón, en su mente femicida, enterado de la situación, se hizo presente en la casa de la víctima para “exigir” explicaciones. Allí se habría desatado la pelea que terminó en el crimen. /El Liberal


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