Taxistas y remiseros advierten que la actividad se ha vuelto inviable

Los costos en alza y la baja demanda causan estragos. Los ‘afortunados‘ trabajan por 600 pesos por día. Reclaman políticas para el sector.

Los estragos causados por la emergencia sanitaria generada por la pandemia de COVID-19 se hacen sentir con particular rigor en algunos sectores de la actividad económica. La de los taxis y remises es un claro ejemplo, con el agravante que las proyecciones para el 2021 no invitan al optimismo: ante la consulta de NORTE, trabajadores del sector graficaron la ‘desesperante‘ situación que atraviesan, presos de un alza sostenida en los costos, y una demanda cada vez más deprimida.

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Taxistas y remiseros relataron la angustiante situación que atraviesa el sector en medio de la emergencia sanitaria.

Al unísono, piden políticas públicas destinadas a atender específicamente la realidad del sector e incluso ayer, un grupo de conductores de remises comenzó con las movilizaciones a Casa de Gobierno en busca de una respuesta que, aseguran, esperan ‘desde septiembre‘.

ACTIVIDAD INVIABLE

‘La situación económica para nosotros está malísimamente mal‘, describió el secretario General de la Asociación de Peones de Taxis, Gabriel Ughelli ante la consulta de este matutino y añadió: ‘el aumento constante de los combustibles nos juega muy mal en el bolsillo, porque no podemos trasladar estos incrementos a las tarifas porque perdemos pasaje y eso nos perjudica‘.

De todas maneras, no descartó que en transcurso de las próximas jornadas se actualicen los valores, una idea compartida tanto por conductores de taxis como por quienes manejan remises en Resistencia.

Por estas horas, los propietarios de los vehículos tiene muchísimos inconvenientes para afrontar los costos de mantenimiento de los automóviles, una situación que se vuelve exponencialmente más compleja para aquellos que los compraron en cuotas, cuyos montos comenzaron en los 7000 pesos, en promedio, y hoy se ubican por encima de los 15.000.

Los que se viene, no es demasiado alentador. ‘Por la información que tenemos, será un año muy complicado desde lo económico, con una inflación que no bajaría del 40%, en el mejor de los casos, con lo cual, nuestra situación es insostenible: nosotros no tenemos ayuda del Gobierno, estuvimos 43 días sin trabajar, en la etapa más dura de la cuarentena y todavía no nos pudimos recuperar de ese golpe‘, sostuvo el referente del sector.

Según relató, más de 200 vehículos ‘quedaron fuera del sistema‘ desde el inicio de la emergencia sanitaria, entre taxis y remises, con la consecuente pérdida de fuente de ingresos para decenas de familias de capital provincial.

‘Aun así, la recaudación sigue yendo en baja, acompañando a la merma constante de pasajeros‘, apuntó Ughelli

En este contexto sintetizó que “la actividad hoy por hoy es inviable”, lo que hace evidente la necesidad de avanzar con políticas públicas “exclusivamente destinadas al sector”. “Nosotros no queremos que nos regalen nada, aspiramos a trabajar día a día pero en condiciones que nos permitan llevar algo de plata a nuestros hogares: tenemos una canasta básica que no se alcanza con la mayoría de los sueldos que se pagan en la provincia”, analizó.
En la actualidad, un chofer de remis que afronta el alquiler del coche, el pago de la “base” y del combustible, se queda con unos 600 pesos diarios, por 12 horas de trabajo.

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Un grupo de remiseros se movilizó, sin cortar el tránsito, en reclamo de asistencia para sostener espacios destinados a garantizar un plato de comida a los trabajadores.

AUMENTO EN PUERTA

La situación no es muy distinta con los taxis, de hecho el presidente de la asociación que nuclea a los trabajadores, Hugo Pérez, apunta que la demanda se ubica en el 50% que la que existía en la prepandemia. “Teníamos unos 2000 llamados diarios, el año pasado a esta altura; mientras que ahora estamos en los 1000; en el mejor momento en diciembre, llegamos a 1400, pero fueron sólo unos días”, explicó.

Tan precarias son las condiciones de trabajo que los choferes, tanto de taxis como de remises, aseguran qeu circulan a la noche con una autorización “de palabra”. “Ni siquiera logramos tener todos los permisos como trabajadores esenciales, a pesar de que por las noches no hay colectivos; pero así y todo, si nosotros podemos circular, los pasajeros no pueden hacerlo con lo cual, terminamos perdiendo de todas maneras”, graficó.

A las circunstancias coyunturales generadas por la pandemia se le suman los costos cada vez más altos para mantener los vehículos y los del valor del combustible, por lo que la actualización de las tarifas es inminente. “Se están analizando esta cuestión a fondo, pero seguramente a partir de la semana próxima nos veamos obligados a subir las tarifas”, aseguró Pérez.

En ese marco, apuntó que hoy, la mínima tiene una costo de 90 pesos, y luego comienzan a caer fichas con un costo de 5 pesos por cuadra. La posibilidad más concreta es que esa tarifa mínima se ubique en los 110 pesos, en los próximos días.

PROTESTA EN LA CALLE

Ayer, referentes del sector concretaron una reunión con las autoridades municipales, en la que plantearon algunas medidas de urgencia como refinanciaciones de deudas por impuestos y contemplaciones ante el vencimiento de plazo. Según relataron, no se dieron avances. Al mismo tiempo, un grupo de remiseros pasó a la acción directa, en busca de respuestas que piden, según relataron, desde septiembre del año pasado.

Uno de los referentes de la protesta, Noel Medina, contó a NORTE que la intención es reflotar una fundación que había nacido al calor de la etapa más estricta de la cuarentena, dedicada garantizar que cada trabajador pueda llevar un plato de comida a sus hogares.

Los insumos eran costeados por los propios remiseros pero la crisis se profundizó de tal manera que por estas horas es imposible continuar con las actividades.

“Decidimos salir a manifestarnos porque no tenemos respuestas por parte de las autoridades y nuestra situación es desesperante: somos cientos de familias que ni siquiera podemos acceder ahora a un plato de comida”, contó.